Sentado sobre una jardínera
en un parque
cuyo nombre es el color de la sangre...
Pasan los vehículos
sin detenerse a mirarme,
pasan las personas
sin detenerse a mirarse...
-al ser lo del ser
que el no-ser está ocupado-
pasan las ruedas de bicicletas
juzgando el frío suelo,
pasan las suelas de zapatos
rompiendo su deseo.
Yo viajo sin moverme del sitio
tomando fotos
en mi memoria, que se van al cosmos.
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