Estoy quebrado,
hace más de tres
horas,
de tres días,
de tres años,
o de tres vidas
qué sé yo…
viniste a
aniquilarme
y no me
recupero.
Mordiste mis
ganas,
mis anhelos
y me ahogaste
sin consuelo
en un mundo de
desesperación
y de profundos
tormentos.
Estoy quebrado,
del cuerpo,
del espíritu,
del alma,
de la
vacilación…
robaste mi
esencia
dejándome un par
de pulmones.
Tengo el aire
y los fluidos
corporales,
no sueños, no
alegrías.
Penetraste a
porfía
arrancando
el ultimo trozo
de inocencia.
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