sábado, 28 de abril de 2012

Fluctuación alterna


Sí sube el oro
Y se retuerce la mueca
De la fría estatua
Del monumento principal
A los traidores de la patria,
Existe la quimérica sensación
De conformarse con poco
Y llenarse los bolsillos de barro,
De sudor manchado de sangre.

Pero el precio de vivir
Y de soñar es costoso,
Consume amor y fantasía,
Cambiar las alegrías por enojos,
Fluir y ser constante
Dentro del tsunami
En la muerte de los maremotos,
De reconstruir a Pangea
Con las piedras preciosas y
Los sagrados cuarzos,
Convenir con la alquimia
En busca del grial
Y hallar en las pirámides del olvido
La formula de la panacea.

Estar, no es estar, sino sentir,
Y sentir ofrece
Un inconmensurable mundo,
Una realidad prestada dentro
De un planeta imaginario,
Una vena que no bombea sangre,
Una fluctuación alterna
En el ombligo estelar
De las noches más bellas,
Una explosión que erosiona
Los pensamientos de las olas
Y que engaña a las gaviotas
Y aleja de los barcos a los puertos.

Re-amanece cada tercer día,
Y se reanuda con trozos de algodón
Para llenar el hueco del polvo
-lunar, solar, magnético-
Que deja la huella de un ente desconocido,
Unos lo llaman fanáticamente
Otorgándole gracia plena
Y omnipresencia,
Otros le niegan y recriminan,
Otros no lo toman en cuenta,
Otros son simplemente otros
Y nada más.

Fluye en la marisma líquida
De la masa de los sueños,
El tiempo que transcurre
Entre un sitio a otro
Es imperceptible
Y sólo valorado por viejos,
Mezquinos y traicioneros,
Roedores y carroñeros
Vendedores de sistemas
Y de promesas solubles.

Cuando cae el precio del crudo
Los metales resuenan
Entre una geografía y otra,
A lo sumo atiendo a la historia
Y las matemáticas me juegan
Una mala pasada,
El calendario apunta
En sus efemérides de aquí
Al fin del mundo –si es que hay uno­–
Guerras y más guerras,
Y lluvia ácida y escases de caramelos,
La batalla de los dulces
Y no la del agua,
La batalla de los chocolates
Y no la cibernética,
La batalla de los malvaviscos
Y no la bacteriológica,
La batalla de los algodones de azúcar
Y no la tecnológica,
La batalla de las paletas con forma de corazón
Y no la de un tal Romeo y una frágil Julieta.

Fluye paralelo
Y dimensionalmente opuesto,
Por naturaleza contraria
A la actividad neuronal
Del hombre común
Y de los neófitos homo sapiens,
Como un río subterráneo
Que atraviesa las grandes montañas,
Invisible para la vista
Pero viable a la imaginación
Y a las grandes excavaciones
En busca de un ingrediente más
Para la creación de vida.

¡Vive! –ahoga el grito el Dr. Frankenstein­–
Y un jamás pronunciado
“Elemental, mi querido Watson”
Palpita por encima de un escarabajo de oro,
Y un cuervo que se posa en mi ventana
Llama a gritos a un tal Fausto,
Pero nadie viene a su llamada,
Ni nadie responde al eco del aullido
De un feroz lobo en la estepa.

Así fluye alternamente,
Mezclando verdad con locura
Y racionalidad con flores de azahar,
Bebemos té a la hora de la comida
Aunque procuremos el vino tinto
Y no hayamos probado
Licor alguno en toda la vida,
Sin embargo, nos es preciso emborracharnos,
Penas van y vuelan
Y se anidan en los torrentosos bosques
De abedul y de coníferas,
De palma y de cocoteros.

Fluctuación alterna…
Luego silencio,
Termitas devorando madera,
Luciérnagas al amanecer
De un fogoso invierno
Y grillos que entonan una ópera secreta,
Bendición corrompida,
Confusión y orden al caos,
Universo inmediato y paralelo
Que fluye a la par del
Llamado inconsciente colectivo,
Fibra sensible que cuenta
La bestialidad del silencio de los actos,
El llanto desconsolado de las palabras.






viernes, 27 de abril de 2012

Fortuna


Afortunadamente no estoy allá,
Mi sitio es este,
El que ahora piso,
El que se sostiene –me sostiene–
Debajo de mis pies.

Bendigo las gotas de tiempo,
De las circunstancias
Del cumulo de arrecifes
Que forman mi coral,
Porque aquí la arena es mar
Y la playa bella sirena.

Estoy aquí,
La fortuna sonríe mezquina para mí,
Noches de sueño y pesadillas,
De incendios en las madrigueras
Y en las casas hojalata,
En los pórticos de madera,
En las naves de luz.

Suspiro para ver mejor,
Sostener el aire de una bocanada
Y leer una esperanza
En el llanto de un niño de la calle,
En la carcajada ficticia
Que le sabe a hiel a la prostituta
Y en el licor amargo del perdón
Que ofrece un sacerdote.

Afortunadamente
–Más con la mente que con fortuna–
Estoy aquí y no allá,
Por no desdeñarme tanto
Y precipitarme en las cataratas
De la pulcra mediocridad
Que espera todo de mí
Y no me ofrece nada a cambio,
O zambullirme en las caderas del viento
Y coger moléculas de oxigeno
Para hacer someras bacanales.



miércoles, 25 de abril de 2012

Puñal


Tomó con la mano llena de furia
Lo que antes le pareciera
Una señal de mala alcurnia:
Un puñal entre sus dedos afilados
Gritando con desespero ¡desgraciado!

Los encabezados al día siguiente:
“Mujer mata por celos”,
Imagina lo que dirá la gente,
Lo que los López o los Padilla
Dirán en la cola de las tortillas.

Y ya está tras las rejas y viuda,
Con una sonrisa incipiente en la boca,
Haciendo honor a la locura
Que entre austeridad e injustica
Es lo único que su mente evoca.

Me preguntan ¿por qué lo mato?
Les respondo que era necesario,
Que no valía nada para aquel ingrato
La entrega de su mujer
Que cargo hasta con el gato
-dado su condición alérgica-
Y que siempre estaba presente
Cada vez que ella rezaba el rosario.

Por eso tomo el puñal aquel
Y lo encajo brutalmente
Arrancando la grasosa piel
Y limpiándose los malos ratos,
Todo junto, todo, todo, finalmente.

A mí no


Pero que no me hablen
De falsas promesas
Y de palabras vanas
Que definen incorrectamente
Lo que los mortales llamamos amor,
Que no lo hagan,
Les advierto de una buena vez,
Que no me cuenten cuentos
De hadas y vampiros,
De finales trágicos y felices,
De melancolía y cursilería.

Pero que no me digan
Que esa historia ya la viví
O la leí en algún diario
De esos sensacionalistas
Que al amor son dos
Jurándose palabras
Llenas de obscenidad
Y de nueva cuenta falsas promesas.

Pero que no me anticipen
Historias de héroes de papel
Con princesas superfluas
Y malvados de cristal,
Que no me cieguen con un mensaje
En el noticiero principal,
Si la crisis de oriente y de occidente
No es una crisis económica
O de identidad
Es una crisis de amor.

lunes, 23 de abril de 2012

Plata


A Mares

Esa cana, orquídea en un estanque lleno de lirios,
Onda que precisa la hora de una madurez incipiente,
Que me habla de experiencia y de logros
Bordados con hilo de plata en tu cabeza,
Se hace fluctuante como si quisiera ocultarse
Y resplandece como el oro cuando se le alumbra.

De un mar de cabellos castaños uno es plateado,
Y uno se cree risible, y uno no se nota de lejos,
Se nota al acercar mi rostro al tuyo
Para precisar tu belleza y darse cuenta
De cuán viejos nos volvemos;
Pero luego pienso en lo absurdo de mi pensamiento
¡Cuán viejo puedes ser con veintitrés años!
Si eres una mariposa que sale del capullo,
Una rosa que ha dejado el botón a un costado,
O mejor, una playa virgen recién descubierta.

Pero ese cabello plateado, ese que resalta de los demás,
El que se esconde cuando es preciso
Y el que guerrero afronta estoico el paso,
Ese que no dice nada y lo dice todo,
Que callado, sumiso en un mar castaño de cabello ondulado
Saluda esporádicamente mi mirada,
Me atrapa y me incita a verte
A pasar las yemas de mis dedos cual seda fina,
Y a soñar que no necesito observar la luna
Para tener en mis manos un espejo de plata.

Obsesión de joven, dulce regalo que dan las batallas,
Nombre para las experiencias,
Para los momentos que engrandecen el alma,
Que superan los sueños del boulevard de los sueños rotos,
Una cana, no es mucho… pero tampoco es poco,
Te diré que es lo suficiente, al menos por ahora,
Cuando sean dos serán las suficientes,
Y así con tres, y así con cuatro, y así con cinco,
Y así cuando todo el cabello se te cubra de ellas….
Pero aún eres joven, amor, eso nadie te lo quita,
Afortunada serás en decirlo luego a diario,
Que la vida te ha premiado
Y que el corazón ve lo que los ojos no precisan,
Y que una cana no es de estrés, ni de coraje o vejez,
Que una cana es el territorio ganado en nuestras vidas.