Son sólo trazos, un espacio agotado,
Una idea fatalizada que no ocurre más.
Oculta, perdida de los soles y las lunas,
Atrapada en las garras de una estrella
Muerta en el inconsciente colectivo,
Un fugaz paso por el pasillo que conecta
La sala de estar con el manicomio.
Eso es, un singular ajetreo,
Una jugada de ajedrez mal efectuada.
Pero más que hojas arrancadas a la fuerza
Y quemadas de un libro viejo,
Es un sueño roto que no se sueña
La incontenible paradoja de la existencia,
Un ir y venir cíclico de un amanecer constante.
Ocho horas sin dormir…
Un día entero sin verte a mi lado…
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