viernes, 7 de noviembre de 2014

De la indignación actual

No hace falta ser un experto en la materia para darse cuenta de que la situación sociopolítica de nuestro país atraviesa uno de sus momentos más críticos en los últimos años. El análisis del devenir cotidiano se asoma por sí solo, está frente a nosotros, es palpable e innegable como que el cielo es azul y la noche oscura. Hemos pasado de un estado de emergencia a uno caótico en un santiamén señalando a todo momento que la culpa es del gobierno. Nada alejado de la realidad, por supuesto que la culpa es del Estado pero en él no recae toda la responsabilidad, ¿qué pasaría si le digo que esto también es culpa nuestra?, las cosas ya no funcionan igual.

¿Por qué podría tener yo culpa de lo que sucede en nuestro país política, social y económicamente cuando, es más, yo no voté siquiera por el PRI o el partido en poder o dejé mi voto en blanco o ni siquiera asistía a votar?, a primera vista, en el ejercicio imaginario uno siempre saldrá libre de cualquier pecado, al final del día uno realiza su rutina diaria con el mayor de los esfuerzos y sacrificios, ya sea en rol de estudiante o de trabajador, somos parte de un sistema que va más allá de nuestra profesión gustos y afinidades.

El sistema delimita que es lo que debemos escuchar, leer, pensar, vestir, hablar, comer, decidir y opinar, a través del bombardeo de información –que más que la misma se limita a mensajes básicos libres de contenido racional- en los diferentes medios de comunicación: televisión, radio, prensa escrita, Internet, espectaculares, utilizando las herramientas de mercadotecnia y de publicidad para la manipulación de las masas… bien, hasta aquí ningún secreto o el hallazgo del hilo negro.

Es necesario pensar ahora que este sistema que mantiene rico al rico y al pobre más pobre prolifera gracias a los intereses de unos cuantos… pero de nuevo, hasta aquí nada nuevo como tampoco resulta nuevo que el narcotráfico haya ganado terreno e injerencia en las decisiones del rumbo del Estado y la manera en cómo se deben hacer las cosas, al final del día el miedo como modo de controlar al pueblo sigue siendo la mejor herramienta, al grado de que la población somatizará un Síndrome de Estocolmo que le hará justificar al narco y aspirará a ser como ellos… pero otra vez, hasta aquí nada nuevo.

Todo esto es conocido por aquellas personas que en el argot popular solemos llamar “los informados”, los lectores críticos y agudos de las noticias, las personas que suelen leer entre líneas y que saben las cosas pero no comparten esos conocimientos a los demás, por diversas razones que en este momento no vale la pena enumerar. Sin embargo, todo queda en eso, en que las cosas son de conocimiento cuasi general y lo único que despiertan es la indignación. Y no está mal sentir indignación eso nos recuerda que somos humanos, lo malo es que ese sentimiento se reduce a eso un sentir y ese sentir se transforma después a un recuerdo y, ¿cuántos así no guardamos en la memoria colectiva?, están los “2 de octubre no se olvida”, “Atenco no se olvida”, “Acteal no se olvida”, “ABC no se olvida”, “Iguala no se olvida” pero entre tanto "no se olvida" se olvidó que jamás se hizo justicia en ninguno de los casos.


La carta queda abierta a la transformación de la indignación como sentimiento en acción. Después de todo ¿quién en su sano juicio trabajaría por velar los intereses de los de abajo cuando desde arriba el mundo luce tan bien?

martes, 25 de junio de 2013

Comida chatarra


Jugábamos los niños nuestro sueño etéreo de dulce de algodón y de rodillas raspadas. Disfrutábamos la brisa del aire despeinar nuestros cabellos y las gotas de lluvia que se confundían con nuestro sudor. Corríamos despreocupados del acontecer mundial. ¿Preocupaciones?, sí, el suelo está hecho de lava. La vida era ese momento que transcurría entre la hora del recreo y la hora de llegar a casa. Lanzar la mochila a un rincón irse desnudando dejando un camino con las prendas del uniforme escolar hasta llegar a la habitación. Ropa nueva. Zapatos cambiados por tenis.

Ansiosos esperábamos que nuestro mejor amigo nos llamara por la ventana. Un grito que se convertía en miel que endulzaba nuestro oídos. Cerca de dar un portazo, tu madre te detiene y te dice que si no comes no sales a jugar.
Comes.
Vuelves a estar cerca de dar un nuevo portazo… tu madre te detiene y te dice que si no haces la tarea no sales a jugar.
Haces la tarea.
Un nuevo portazo se acerca… tu madre te detiene de nuevo, dice que si no llevas un suéter puesto no sales a jugar. Respingas.
Vistes el suéter.
El portazo hace vibrar las ventanas de la casa. Tu madre grita enojada.

Mírame. Tratando de ser como todos. Hoy comeré en McDonalds. El menú salta a mi vista con sus cuchillas que intentan asesinar mis pupilas. ¿Puedo tomar su orden? dice la joven que se encuentra detrás de la caja registradora.
Quiero uno de esos.
–¿Desea agrandar su combo?
No.
–Por 15 pesos más se lleva papas y refresco grandes.
No, gracias.
–¿Para comer aquí o para llevar?
Para aquí.

Las ganas de orinar paralizan mi cuerpo. Un dolor fuerte acosa mi vientre. Pregunto por el baño y la joven que se encuentra detrás de la caja registradora me dice que para usar el sanitario debo mostrar el ticket de compra.
Orino.

Vuelvo al sitio donde he pedido mi comida. La joven me entrega una charola café de plástico con un mantel de papel impreso con publicidad de su empresa. No le presto atención. Lo único que me importa es la hamburguesa y las papas. Dos sobres con salsa tipo chile jalapeño y otros dos de salsa tipo cátsup. Según esa lógica estaré comiendo una hamburguesa con carne tipo pollo. No es consuelo. Me siento a comer.

El mundo es un absurdo conglomerado de bestias humanas que juegan a la civilización sublimando sus bajos instintos. Lo sé porque siento como me miran todos, y veo como ellos miran a los demás. La creación de falsas necesidades es el factor detonante y la motivación de esta gran maquinaria. Yo compro para ser aceptado y tú debes comprar para ser aceptado por mí. La televisión anuncia que ya no basta con cubrirse el cuerpo con ropas costosas y de mala calidad, ahora necesitas accesorios. Compras los accesorios. La televisión dice que esos accesorios ya pasaron de moda. Compras los accesorios actuales. Compramos para olvidarnos de nuestras pulsiones destructivas. Quien controla a Eros controla a Tanatos.

Las papas tienen una consistencia pastosa y aguada. El sabor es bueno aunque algo salado. Las salsas tipo lo que sea hacen su juego como aderezo. Al final de cuentas lo importante es que esta comida quite de mi cuerpo esta sensación tipo hambre.

Me veo convertido en un autómata que mastica, traga y bebe. Observo a los demás y su ritual es similar. Excepto por aquellos que van acompañados. Ellos mastican, tragan, beben, escupen algunas palabras, sonríen, mastican, tragan, beben y se ríen… luego vuelven a masticar. Miro a todos de reojo, evitando encontrar a un desconocido en ese lugar. No hay quien sepa mi identidad, y no es que sea alguien sociable.

Sigo tragando hasta que la última papa desaparece. No puedo comerme el cartón, después de todo, no sé si se trata de algún material tipo cartón.


jueves, 4 de abril de 2013

Oda a las gorditas


Es que en verdad no entiendo esa insensatez
de llevar al cuerpo a tal grado de delgadez,
es absurdo ir por el mundo presumiendo el esqueleto
no es algo que sea estético y bello, se los digo con respeto.

Lo puedo afirmar a priori, decirlo desde ahorita,
que las mujeres más hermosas son las gorditas,
¡qué más dan unos kilitos y una que otra lonjita!
cuando te ves reflejado en su pupila redondita.

Ahora quizás pienses que esto es burla de mi parte,
pues verás que no, si te digo que para mí son arte,
obras esculpidas por la mano de un Dios amoroso
que me hace admirarlas siempre respetuoso.

Sí, yo prefiero a las gorditas sobre las delgadas,
no importa que se maquillen o sean desarregladas,
es mejor que sobre a que haga falta
cuando la vida de por si es ingrata.

Me declaro seguidor de las mujeres gorditas,
porque no hay nada mejor que una figura rellenita
podría considerarse afortunada y bendita
por ser de entre todas las féminas la más bonita.

jueves, 21 de marzo de 2013

El Mundo


El mundo no es,
el mundo está siendo…
Paulo Freire


El mundo es
contigo
conmigo
sin ti
y sin mi.

El mundo es
por si solo
y acompañado.

El mundo es
el mundo del no ser
y del ser
a la vez.

El mundo es esencia
es materia
es espíritu
es olvido
es sabiduría
es conciencia.

El mundo es
desde el principio
desde el final
desde el intermedio
el mundo.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Poesía


¡Bendita poesía!
me has dado tanto
y te he dado tan poco…

Comenzaste como un juego
y ahora el juego soy yo.

¡Bendita poesía!
que se esconde
y empapa todo…


martes, 19 de marzo de 2013

A la mar una coraza


Se me rompía la coraza de la piel
cada vez que las olas
besaban sopesadamente la arena…

aluviones, negros aluviones,
tenazas de crustáceos
penetrando mi mente
desquebrajando el olvido,
guardando la memoria.

La mar es mi alma,
durante el día es clara y calma
por las noches oscura y tenebrosa.

Con la coraza rota
las rocas de los peñascos
sangran la carne, la mutilan,
pero se vuelve pura
se desentiende del mundo.

-Olas, olas, olas-

El agua arrancaba
cada trauma,
cada saldo pendiente,
cada equivocación,
cada sueño con esquinas rotas,
cada depuración sin concretar…

me regresaba el aliento
el sosiego
el resplandor
el holismo….
cada gota de agua que me tocaba
purificaba una célula de mi ser.

-Olas, olas-

Anteponía mi coraza a las olas
hasta que la sal
sorprendió mis horas.


lunes, 18 de marzo de 2013

Poema catártico (Miedo)


Tengo miedo,
no voy a engañarte,
pero tengo mucho miedo…

Tengo miedo como teme un niño a la oscuridad,
si, con todas esas sombras
con todas esas penumbras
con todos esos fantasmas
con todos esos espectros
con todos esos sonidos
con todos esos duendes
con todos esos cocos.

Tengo miedo como un suicida antes de la carta póstuma,
si, con todas esas pastillas
con todas esas cuerdas
con todas esas navajas
con todos esos vidrios rotos
con todos esos aparatos eléctricos en la bañera
con todos esos contaminantes en las alturas
con todas esas gotas de agua.

Tengo miedo como un creyente de Dios,
si, con todas esas penitencias
con todos esos mandamientos
con todas esas prohibiciones
con todas esas letanías
con todas esas oraciones
con todas esas voces sonando en mi cabeza
con todos esos dogmas sin sustento.

Tengo miedo de mí mismo como debería de temerme,
si, con todos mis defectos
con todas mis deudas
con todos mis pendientes
con todos mis prejuicios
con todos mis complejos
con todos mis sueños muertos
con todos mis miedos.