Se me rompía la coraza de la piel
cada vez que las olas
besaban sopesadamente la arena…
aluviones, negros aluviones,
tenazas de crustáceos
penetrando mi mente
desquebrajando el olvido,
guardando la memoria.
La mar es mi alma,
durante el día es clara y calma
por las noches oscura y tenebrosa.
Con la coraza rota
las rocas de los peñascos
sangran la carne, la mutilan,
pero se vuelve pura
se desentiende del mundo.
-Olas, olas, olas-
El agua arrancaba
cada trauma,
cada saldo pendiente,
cada equivocación,
cada sueño con esquinas rotas,
cada depuración sin concretar…
me regresaba el aliento
el sosiego
el resplandor
el holismo….
cada gota de agua que me tocaba
purificaba una célula de mi ser.
-Olas, olas-
Anteponía mi coraza a las olas
hasta que la sal
sorprendió mis horas.
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