domingo, 17 de marzo de 2013

Lunes rotos


No vengas ahora.
No es el preciso momento,
me hallarás tendido en un rincón lúgubre
con los lunes rotos…

Sobre la mesa –olvidada y empolvada–
yacen los cuerpos inertes
de mis lunes rotos
por la monotonía de mi tristeza
por el vacío en mi existencia.

Tienen la esquina más rota
que el resto del cuerpo,
es que en esa esquina se anudaba mi esperanza…

tienen la esquina más húmeda
que el resto del cuerpo,
es que no se ha cansado de llorar tu partida.

Anochece. Siempre es de noche.
Me sobran los seis días restantes para consolarme
para recuperar la flaqueza
y avanzar con pies descalzos sobre la carretera.

Tengo los lunes rotos,
y los martes y los jueves y los demás días incompletos,
tengo olvidados los enero los febrero y los demás meses,
y no sé si guarde coherencia con los años y con el tiempo.

Así que no vengas ahora,
no es el mejor momento.
Olvídame tú que puedes
que yo te guardaré luto en una esquina
abrazado con mis lunes rotos.

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