Desde abajo el cielo es más azul,
Las nubes son planetas de algodón
Donde viven ser desconocidos
Que fabrican las lluvias y los relámpagos.
Aquí abajo, las horas son escurridizas hadas
Que hacen ver lento o deprisa la vida,
Porque aquí abajo no existe el tiempo,
Ni se habla de él, ni se necesita.
Desde abajo, la luz de la Luna basta para ver,
Los ojos se convierten en felinos al acecho
Y las palabras sobran para decir amor.
Desde abajo, una sombra es un animal más,
El dinero enfría las almas y alimenta la avaricia.
Acá abajo, las cosas funcionan sin dioses,
Sin mentiras, sin falsos pudores o pecados.
A los de abajo nos miran mal allá arriba,
Allá no existimos, no valemos,
No somos nada más que carne y energía,
Allá arriba no comprenden del amor
Y de la necesidad de abrazarnos.
Aquí abajo se vive mejor, sin egoísmo,
El pan no se multiplica y el agua se vuelve vino,
Los de abajo comemos lo que nos toca
Y no juzgamos a ninguna persona como loca.
Desde abajo el universo es una espiral,
La comunicación un lazo entre los hombres,
Y el silencio y el ruido son uno mismo
Como la miel lo es con los ramos de flores.
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