A Mares
Esa cana, orquídea en un
estanque lleno de lirios,
Onda que precisa la hora de
una madurez incipiente,
Que me habla de experiencia y
de logros
Bordados con hilo de plata en
tu cabeza,
Se hace fluctuante como si
quisiera ocultarse
Y resplandece como el oro
cuando se le alumbra.
De un mar de cabellos castaños
uno es plateado,
Y uno se cree risible, y uno
no se nota de lejos,
Se nota al acercar mi rostro
al tuyo
Para precisar tu belleza y
darse cuenta
De cuán viejos nos volvemos;
Pero luego pienso en lo
absurdo de mi pensamiento
¡Cuán viejo puedes ser con veintitrés
años!
Si eres una mariposa que sale
del capullo,
Una rosa que ha dejado el
botón a un costado,
O mejor, una playa virgen
recién descubierta.
Pero ese cabello plateado, ese
que resalta de los demás,
El que se esconde cuando es
preciso
Y el que guerrero afronta
estoico el paso,
Ese que no dice nada y lo dice
todo,
Que callado, sumiso en un mar
castaño de cabello ondulado
Saluda esporádicamente mi
mirada,
Me atrapa y me incita a verte
A pasar las yemas de mis dedos
cual seda fina,
Y a soñar que no necesito
observar la luna
Para tener en mis manos un
espejo de plata.
Obsesión de joven, dulce
regalo que dan las batallas,
Nombre para las experiencias,
Para los momentos que
engrandecen el alma,
Que superan los sueños del
boulevard de los sueños rotos,
Una cana, no es mucho… pero
tampoco es poco,
Te diré que es lo suficiente,
al menos por ahora,
Cuando sean dos serán las
suficientes,
Y así con tres, y así con
cuatro, y así con cinco,
Y así cuando todo el cabello
se te cubra de ellas….
Pero aún eres joven, amor, eso
nadie te lo quita,
Afortunada serás en decirlo
luego a diario,
Que la vida te ha premiado
Y que el corazón ve lo que los
ojos no precisan,
Y que una cana no es de estrés,
ni de coraje o vejez,
Que una cana es el territorio
ganado en nuestras vidas.
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