sábado, 25 de agosto de 2012

Sobrevivir


He sobrevivido diez mil amaneceres
con sus respectivas albas
y la brisa que no cura ni lastima.

Le sobrevivo a cinco fin del mundo
y ni muerto estoy
ni vivo tanto.

Sencillamente le ando al planeta
unas veces de pie
otras tantas –las más– arrodillado.

Y le despiertas a la vida
–tarde, temprano, intermediamente–
con sueño, pereza o con ímpetu estoico,

pero la dama es ingrata
y es de ideología hitleriana
sobre todas, todas, las cosas.

Lo mejor de todas las cosas
es que siempre hay momento
para volver a soñar,

darle otra oportunidad a nuestros arrebatos
de pasión y de lujuria
por volver a sobrevivir.

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