Me estoy
rompiendo,
partiendo
la coraza –lo que llamamos piel–
para
encontrarme
y de ahí
salir a buscarte.
Aventurar
la esperanzadora salida
con que el
Sol nace todos los días,
y luego
reír, si el alma lo permite,
para borrar
las huellas de dolor,
de hambre
de sueño
de
amargura.
Estoy
buscando y hurgando
por si
encuentro algo de bondad
y borrar el
pesimismo
que
corrompe mi cuerpo en dudas,
y no ser
más yo…
nacer de
nuevo, sin maldad.
Hasta aquí
por el momento
–que la lucha
es larga–
que me
siento alegremente cansado
de soportar
y desprenderme
el mundo
sobre mis hombros
el peso de
generaciones enteras
el cumulo
de arcanos cósmicos.
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