A ti te gusta la palabra sucumbir,
y yo,
sucumbo a tu presencia…
Y yo, no estoy en ese sitio
privilegiado para tomarte las manos
y mirarte tiernamente a los ojos
y perder la noción del tiempo.
-Sucumbir es la palabra,
sucumbir es lo que hago-
Me refugio en el consuelo
de saberme mirado por tus ojos,
cobijado por el manto
de tus cálidas palabras.
Y yo, que desde lejos aguardo,
no oculto el dolor
ni la inmensidad del tiempo y el espacio.
-Sucumbir es la palabra,
sucumbir es lo que hago-
Mansamente, cual párvulo
que descubre el amor primero,
buscando tus labios
hasta en el canto de las aves.
Y yo, que me encuentro en el destierro
de un momento erróneo,
simplemente te contemplo.
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