lunes, 27 de agosto de 2012

Júbilo


¡A veces eran cúmulos
los que recorrían llenos de hormigas mi piel,
con telarañas recogidas de una tumba
que no era lejana ni profunda
confundiéndolas con miel!

Y a veces rimaba mi poesía
porque simplemente era algo innato,
pero otras tantas resultaba confusa,
sin ritmo y sin métrica,
una tontería más.

¡Pero otras tantas me llenaba de palabras
y escupía fuego por mi boca
cual dragón lanzando llamaradas,
secuestrando hermosas princesas
y acudiendo al timbre de tu voz cada llamada!

Otras juraba perderme en el abismo
y no volver hasta derretirme y ser arena,
no contarle cuentos de amor a las piedras,
sobrevivir sin mirar al Sol ni a la Luna,
perderme y nada más.

¡Sin embargo, todo estallaba tan de prisa
que la Luna dibujaba su sonrisa
de caramelo carmesí
y yo prendado de tu pupila rojiza
simplemente me perdí!

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