viernes, 10 de agosto de 2012

El hombre


Plegarías en el horizonte,
allá en los huecos
dejados por el triunfo del hambre
por la derrota del desfiguro.

Arrodillados,
la sangre molida de otra herida
—cicatriz incurable—
victima del amanecer
estupor de la calle.

Fantasma y protozoario,
benigno de luz noble…

esencia gris, manto tenue,
licor de mamparas al amanecer…

Retorno a un arquetipo,
inconsciente colectivo,
pensamiento primitivo:
el hombre.

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