A través del cristal
las gotas caen y no se sienten,
la vida va, sigue y viene,
pero las gotas no se sienten.
Un bosquejo de un vendaval
amenaza las láminas
y las tapas de cartón,
seguro que ahí las gotas se sienten.
Y vuelvo al cristal,
a ese trozo de líquido petrificado,
desde donde se ve la vida
pero las gotas no se sienten.
Cae una gota despistada,
se aleja de las demás
con desdén y llena de orgullo
seguro que las gotas lo sienten.
Unos ojos se presentan
maravillados contemplando
azorados líquido frente a solido,
pero las gotas no se sienten.
Y de vuelta al cristal
una gota cae, otra se resbala,
otra harta del hartazgo se suicida,
seguro que las gotas sienten.
Una manos escriben un poema
contemplando la lluvia,
refugiado de la humedad y el frío,
pero las gotas no se sienten.
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