lunes, 7 de mayo de 2012

Me duelen


Hasta mis pensamientos me duelen,
me dan asco y me sofocan,
hoy no me encuentro por ningún lado,
sé que estoy aquí y nada más,
en el espacio que ocupa mi cuerpo,
pero sólo ahí, porque no estoy en mi mente
ni estoy en mi fluctuación alterna.

Me ha desprendido un hastío tiránicamente
de la membrana que me sujeta
en mi andar cotidiano
y me ha dejado como un radical libre,
abandonado y olvidado en el espacio.

Hoy me duele todo…
las neuronas, las ideas, las células,
los espacios vacios, mi sombra,
mi torrente sanguíneo,
mis fluidos sexuales
y la más pequeña partícula que me compone.

Estoy seguro que es temporal,
al menos eso lo demostrará el correr del tiempo,
ese bendito invento apocalíptico
que consume la vida
y hace germinar los campos.

Dejaré que hoy me duela,
que me rompa cada una de mis venas
y destruya mis entrañas…
mañana he de sanar y recuperarme,
me levantaré –quizás fuerte, quizás frágil–
y seguiré con mi camino de piedras recogidas
y de fluidos mentales por procrear
una verdad absoluta

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