Hasta mis pensamientos me
duelen,
me dan asco y me sofocan,
hoy no me encuentro por ningún
lado,
sé que estoy aquí y nada más,
en el espacio que ocupa mi
cuerpo,
pero sólo ahí, porque no estoy
en mi mente
ni estoy en mi fluctuación
alterna.
Me ha desprendido un hastío
tiránicamente
de la membrana que me sujeta
en mi andar cotidiano
y me ha dejado como un radical
libre,
abandonado y olvidado en el
espacio.
Hoy me duele todo…
las neuronas, las ideas, las
células,
los espacios vacios, mi
sombra,
mi torrente sanguíneo,
mis fluidos sexuales
y la más pequeña partícula que
me compone.
Estoy seguro que es temporal,
al menos eso lo demostrará el
correr del tiempo,
ese bendito invento
apocalíptico
que consume la vida
y hace germinar los campos.
Dejaré que hoy me duela,
que me rompa cada una de mis
venas
y destruya mis entrañas…
mañana he de sanar y
recuperarme,
me levantaré –quizás fuerte,
quizás frágil–
y seguiré con mi camino de
piedras recogidas
y de fluidos mentales por
procrear
una verdad absoluta
Me gusto tu desahogo!!!
ResponderEliminarMuchas gracias... me motiva a seguir escribiendo.
ResponderEliminar