Me declaro el más
fiel de tus siervos
Y quizá el más adelantado de tus discípulos,
El pobre ambulante errante
De mundos bajos sin escrúpulos,
Con la certeza de no saber si dormir o escribir
O pensar en los círculos que veo al cerrar los ojos.
Todavía sin estigmatizar lo impensable,
Sin preocuparme por morir hoy
-tal vez sea ya tarde morir mañana-
O dejarlo para el día de ayer
Como tantas tareas que de niño dejé olvidadas,
Te sigo observando y esperando por la mañana,
Sé que no vendrás, ni me sorprendería verte,
Por eso mejor me olvido de tu inminente
Regreso por la tarde que lloverá.
Confesare a ti, que en las matemáticas
No soy mu diestro y erro con los cálculos,
Para mi es igual una ecuación algebraica
Que un cálculo renal o una evacuación diarreica,
De ahí que para mí la suma de tres octetos
Elevados a la quinta potencia más la suma de a y b
Divididos entre la hipotenusa del teorema de Pitágoras,
Sea igual a un hombre y una mujer desnudos,
Jugando al sexo día y noche, sin descanso.
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