A través de tus venas
corren las más viles mentiras,
los rumores falsos
se convierten en realidad
cuando son expulsados
por tus distintas salidas.
Una mentira es más que una verdad,
una falacia se convierte
en mensajera de generaciones,
en un torbellino de agua mineral
que sacude las entrañas,
en una imponente lanza
que amenaza sangrar
el muro de la racionalidad.
En tus paredes no existe el tiempo,
por lo tanto no hay memoria,
se vive del aquí y del ahora,
del miedo de que sea mañana,
y si el rumbo no pinta bien
ya habrá otro día para estarlo.
Paradójicamente cada letra destruida
se convierte en una palabra,
y cada palabra salva las frases
que inmortalizan tu espíritu,
sólo te engrandecen.
Desde tu central el mundo pasa,
el mundo no es,
dentro de tu confabularía
la realidad es inversamente proporcional
a la ignorancia y pobreza
del conglomerado llamado sociedad.
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