domingo, 3 de junio de 2012

Viento


Detrás de las palabras,
mejor detrás del viento,
un viento que no dice nada
resopla polvo perdido,
polvo de ignorancia.

Ya no me cuentas los días,
ni decir horas y segundos…
vuelvo cuando se me da la gana
y me voy siempre que me decido
o siempre que se acaba el alimento.

Tengo sueños calcinados
y pesadamente volátiles,
sucumben al hambre y necesidades
de mi demandante cuerpo,
ente de hombre
convertido en bosquejo de muerto.

Detrás del viento están mis ganas,
el deseo del amor
y la pasión de un orgasmo,
uñas enterradas en el polvo de mi espalda
descubriendo tierras nuevas,
mi meseta imaginaria.

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