El camino no se monta en nuestros labios,
ni el fuego calienta nuestros corazones…
es la historia de siempre,
la de los amores imposibles
con amistades malintencionadas.
Tú, mirándome a lo lejos,
negando mi existencia
y el sabor de mi sombra…
yo, humillantemente,
las costillas rotas
las venas sin sangre y pulso…
camino a tus labios,
a tientas, con los pasos frágiles,
en la espera de un beso curandero,
un beso que nunca llega.
En el camino a tus labios
hay un gran impedimento,
un obstáculo, una frontera de hielo,
un mar que me moja y me hunde…
vías de tren que se quedan detrás,
perdidas en el horizonte
fundidas con las estrellas
abrazadas a los durmientes
soñando con un montón de piedras.
Vuelvo a tu laberinto,
en el camino desesperado a gritar tu nombre,
tu premisa,
tu falsa risa
y tu vieja promesa olvidada.
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