Me guardé durante un tiempo
la fragilidad del mundo
y la rompí en mil pedazos.
Sufrí una tempestad de llantos
y un holocausto social
que se llevó mi macro entorno,
entonces me vi solo…
completamente solo.
–Suspiros transmutados–
Me detuve. Cerré los ojos,
aguardé una respuesta
en el aullido del silencio…
uno, dos, tres,
cuatro, cinco
escuché números,
del uno en uno hasta el veintitrés…
número suicida.
seis, siete, ocho,
nueve
Congelarlo todo, explotar el mundo.
Acogerme en mi regazo,
pronta fatalidad
de un orgullo destrozado,
no hay remedio: ser destruido.
–Suspiros transmutados–
Me arrancó la lengua con el eco
diez, once, doce,
trece
no sé hasta cuando pueda soportarlo,
me duelen mis versos y mis poemas…
catorce, quince, dieciséis,
diecisiete
el fin debe estar cerca…
cerrar los ojos para no despertar,
ahorcarse con el dardo equivocado.
–Suspiros transmutados–
La cuenta no se detiene,
la rueda gira en todas direcciones,
no es más rueda es elipse…
detesto las elipses.
dieciocho,
diecinueve, veinte, veintiuno
Cerrar los ojos para la muerte cerca,
no más mañana
no más ayer
no más yo
no más nada…
veintidós,
veintitrés…
es el fin de la cuenta…
percepción alterna del mundo…
volver a despertar…
–Transmutación–
poros abiertos, sudan ánimas oscuras,
lengua que segrega tristeza,
mente corrompida en desestabilización…
comienza la cuenta para renovarse
del uno al setecientos treinta y uno,
los años bisiestos arruinan las cuentas perfectas.
desconexión
Proceso lento y doloroso,
erupciones que aplastan la razón
que hieren los sentimientos,
desaparecen la ternura y la bondad…
cargando
el sistema no puede formatearse,
no así porque sí,
restaurarse equivale vivir dos años en dos decenas
aceptar el reto duele… bastante…
instalado
renacer del alma,
nuevos suspiros que desembocan en manantiales de
orgasmos,
placer, felicidad, sana alegría,
el corazón manda siempre la razón.
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