miércoles, 19 de septiembre de 2012

Cuentos de hadas


Aunque a estás alturas
de poesía y de amor
todo se resuma en cuentos de hadas…

Soñar que la Luna es de queso
cuando se es niño,
saber que es de miel
cuando se es joven,
y verla como un espejo de plata
en que una princesa se contempla
al peinar sus cabellos,
eso debe ser un cuento de hadas.

–A la fantasía le debo el favor
de mantener mi alma enamorada–

Luego pensar que un príncipe azul
cabalgue a través de desiertos
de valles y de montañas,
que se enfrente a temibles dragones
que evada inefables peligros,
para con un beso
romper el más maligno de los sortilegios…
eso debe ser un cuento de hadas.

Pero si en la realidad un “y vivieron felices por siempre”
es roto en el juzgado
y las hechiceras malvadas son trepadoras prostitutas
y las princesas aguardan un príncipe que sólo se emborracha
y los príncipes quieren una princesa como ama de casa…
prefiero vivir en un cuento de hadas
y hacer de la fantasía mi realidad diaria.

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