A veces te rehúyo
porque tengo miedo
de encontrarme
y no saber qué hacer
conmigo.
Vas creciendo,
lentamente,
vorazmente,
dentro de mi interior,
consumiendo
mis deseos,
mi voluntad
y mi fuerza.
Haces daño,
envenenas mi cuerpo
con laceraciones
que nunca se curan,
revuelves mis ideas
con hastío, apatía
e indiferencia
cruel con la vida.
Huyo de ti, pero no escapo,
ganas la carrera
y pierdo control
en mis terrenos,
termino desnudo
de alma y de consciencia,
víctima de mi ignorancia
y sin voluntad
para seguir creyendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario